Puntos clave para entender etiquetas en productos de apoyo al crecimiento

No todo lo que promete crecimiento es lo que parece. Revisar la normativa, la tabla nutricional y la diferencia entre suplemento y medicamento es clave para tomar una decisión informada.

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Las etiquetas de los productos que prometen apoyar el crecimiento pueden ser una herramienta útil para decidir con criterio, siempre que el consumidor comprenda qué afirman realmente, qué exige la normativa chilena y qué respaldo científico tienen ingredientes como la hormona HGH, el NAD suplemento o el calostro bovino.

El marco chileno: ¿Qué debe traer una etiqueta?

En Chile, los productos alimenticios y los suplementos deben ajustarse al Reglamento Sanitario de los Alimentos (RSA) y a la Ley 20.606 sobre composición nutricional y su publicidad, que regulan cómo se presenta la información al consumidor.

Esto abarca tanto elementos básicos de identificación como las tablas nutricionales, la lista de ingredientes y, cuando corresponde, los sellos “ALTO EN”. No se trata solo de una formalidad burocrática, el objetivo es que cualquier persona, sin necesidad de conocimientos técnicos avanzados, pueda comprender qué está consumiendo, en qué cantidad y con qué posibles implicancias para su salud.

La norma exige, además, que la información sea clara, veraz y no induzca a error respecto de la naturaleza, composición o calidad del producto, lo que aplica también a los productos de apoyo al crecimiento dirigidos a deportistas, adolescentes o adultos preocupados por su bienestar.

Elementos mínimos de la etiqueta que conviene mirar

Más allá de los logos atractivos, hay bloques de información que siempre deberían revisarse en un producto de apoyo al crecimiento. Uno de ellos es la identificación del elaborador o importador, que permite saber quién se responsabiliza por el producto y facilita cualquier consulta o reclamo en caso de inconvenientes. El nombre del alimento o suplemento, el contenido neto declarado en unidades de peso o volumen, el país de origen y los datos de contacto del fabricante o distribuidor son elementos básicos que ayudan a otorgarle trazabilidad al producto.

La fecha de elaboración, la fecha de vencimiento y el número de lote son claves para rastrear el producto ante un problema de calidad o seguridad, por ejemplo en caso de una alerta sanitaria o un retiro del mercado. En la tabla nutricional se declara la cantidad de nutrientes por porción, proteínas, grasas, carbohidratos, vitaminas, minerales u otros factores alimentarios que puedan tener relevancia para la salud.

En el caso de productos de apoyo al crecimiento, revisar la porción sugerida es especialmente importante, ya que algunas etiquetas pueden destacar beneficios a partir de porciones que pocas personas consumen realmente, lo que distorsiona la percepción de su aporte. Evaluar si la cantidad de proteínas, vitaminas o minerales que ofrece el producto realmente justifica su uso frente a una dieta variada es un paso indispensable para no sobrevalorar el poder de un envase.

¿Qué distingue un suplemento de un medicamento?

Un punto central al leer etiquetas en Chile es identificar si estamos ante un alimento o suplemento alimentario o ante un medicamento sujeto a control farmacéutico. La resolución 394/02 fija directrices nutricionales para los suplementos en cuanto a su contenido de vitaminas y minerales. Si el producto supera estos límites, deja de ser considerado un suplemento típico y pasa a la categoría de producto farmacológico, con requisitos mucho más estrictos en cuanto a registro sanitario, control de calidad y supervisión médica.

Esto tiene implicancias directas en cómo debe etiquetarse y comercializarse. En la práctica, esto significa que un producto rotulado como suplemento de apoyo al crecimiento no puede prometer tratar enfermedades ni contener dosis de nutrientes que lo transformen en medicamento, salvo que se comercialice expresamente como tal bajo el amparo de la autoridad sanitaria.

Tampoco puede reemplazar una terapia indicada por un profesional de la salud, aunque el diseño gráfico y las frases utilizadas intenten asociarlo a un resultado clínico. Para el consumidor, esta distinción es relevante. Un suplemento se concibe como un apoyo a la dieta, destinado a cubrir posibles carencias o reforzar ciertas funciones dentro de un estilo de vida saludable. Por otro lado, un medicamento busca prevenir, tratar o curar patologías y debe tomarse con indicación y seguimiento profesional.

HGH: entre la fisiología y el marketing

La hormona de crecimiento humana (HGH), producida por la hipófisis, regula el crecimiento óseo, la masa muscular y la distribución de grasa, especialmente en la infancia. En adultos sigue siendo importante para el metabolismo y la reparación tisular, aunque sus niveles bajan con la edad. El uso médico de la hormona HGH se limita a trastornos de crecimiento o deficiencias hormonales diagnosticadas. Su empleo con fines estéticos o deportivos implica riesgos, resistencia a la insulina, diabetes tipo 2, edemas, dolores articulares, síndrome del túnel carpiano y posible aumento del riesgo de cáncer o crecimiento anormal de órganos. Por eso, la publicidad que asocia HGH con “crecimiento” debe mirarse con cautela.

¿Cómo se usa “HGH” en etiquetas de apoyo al crecimiento?

Muchos productos dicen “estimular la hormona del crecimiento” o “favorecer la producción natural de HGH”. Pero en realidad contienen aminoácidos (arginina, lisina, ornitina) o proteínas, no hormona de crecimiento farmacológica. Usan un lenguaje ambiguo que sugiere efectos similares a un medicamento.

Si una etiqueta promete “crecimiento y desarrollo normales”, basándose en nutrientes como el calcio o la vitamina D, puede ser válida. Pero si sugiere estimular la HGH o reemplazarla, entra en el terreno de la publicidad engañosa. En general, conviene desconfiar de cualquier producto sin receta que prometa efectos comparables a un fármaco.

Suplementos de NAD: energía celular y longevidad

El NAD suplemento es una coenzima clave en el metabolismo y la reparación celular. Con la edad disminuye, lo que ha dado pie a suplementos con sus precursores (ribósido o mononucleótido de nicotinamida, vitamina B3), que se promocionan como promotores de energía o longevidad.

Algunos estudios muestran que elevan los niveles de NAD y aportan beneficios modestos en parámetros metabólicos o energéticos, pero las investigaciones son limitadas. Las promesas de “revertir el envejecimiento” carecen de base sólida, el estilo de vida sigue siendo el factor más importante.

¿Qué revisar en etiquetas de productos con NAD?

Las etiquetas deben especificar el ingrediente activo (por ejemplo, ribósido de nicotinamida) y su cantidad por porción. La falta de claridad o el uso excesivo de lenguaje publicitario son señales de alerta. Además, diferenciar entre un suplemento que describe funciones biológicas normales y uno que

promete efectos terapéuticos es clave, cuanto más se acerque su discurso al de un medicamento, más prudente debe ser el consumidor.

Calostro bovino: factores de crecimiento e inmunidad

El calostro bovino, es rico en la primera secreción láctea tras el parto, contiene inmunoglobulinas y factores de crecimiento. Se comercializa para reforzar la inmunidad, la recuperación física o el crecimiento. Algunos estudios indican beneficios en la recuperación y en la reducción de infecciones, pero los resultados son variables.

Puede provocar reacciones en personas alérgicas a la leche o intolerantes a la lactosa, y no todos los productos especifican su tratamiento sanitario. Dado que faltan estudios a largo plazo, su uso en embarazadas, niños o lactantes debe hacerse con prudencia y supervisión médica.

Advertencias específicas en etiquetas con calostro

En los suplementos con calostro bovino, las etiquetas más responsables incluyen advertencias claras sobre la población objetivo, las restricciones para embarazadas, lactantes y menores, y la recomendación de uso bajo supervisión profesional, sobre todo cuando se plantea un consumo prolongado.

No es raro que se indique expresamente que el producto no debe utilizarse como sustituto de una dieta equilibrada ni de tratamientos prescritos por médicos. Para deportistas de alto rendimiento, además, hay un aspecto adicional. Algunas entidades, incluida la Agencia Mundial Antidopaje, han manifestado reservas respecto al uso de calostro bovino debido a sus factores de crecimiento y al posible impacto en pruebas antidopaje, lo que en ocasiones se refleja en orientaciones específicas o en advertencias más técnicas.

 


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