Paulina Nin sobre la estafa que sufrió: «Viví seis meses en una casa envuelta en plástico con mi hija»

En "Juego Textual", Paulina Nin se confesó de todo, pasando por la complicada estafa de la que fue víctima, perdiendo millones.

Paulina Nin Juego T
Canal 13

La noche de este lunes, se emitió un nuevo capítulo de ‘Juego Textual’, en el que estuvo invitada ni más ni menos que Paulina Nin, quien se confesó sobre distintos temas, pasando por su vida privada, además de los altos y bajos de su carrera televisiva.

Pero uno de los momentos que no podían quedar atrás en el espacio de entrevistas, es cuando en 2001 fue víctima de estafa por parte de Luis Cajas, el «contador de las estrellas», esto cuando estaba animando el matinal de Canal 13.

«Yo me enteré que él había huido con la plata porque llegó Impuestos Internos al canal y me dijo que tenía notificaciones que no había respondido (por no pago del IVA) (…) Llego a su oficina y había un computador en el suelo, todo pelado, la hermana dando la cara y llorando. Se había ido del país con la plata de 20 personas. Me sacó como 300 boletas de honorarios», relató.

Según recordó Paulina Nin, para ella la estafa fue dramática porque coincidió con la construcción de su casa en El Arrayán, y producto de las deudas con el fisco tuvo que desistir de su proyecto de vida. «Deshice mi casa, regalé ventanales, muebles de cocina. Viví seis meses en una casa Copeva envuelta en plástico con mi hija, porque mi hijo ya se había ido», continuó señalando.

«Les entregué la casa. Yo tenía como 14 perros en la casa, tenía una bodega abajo, fotos de mi mamá en todas partes, artículos de deportes en una bodega. Y de la noche a la mañana un viejo llegó, no me dejó sacar las cosas y me dijo ‘Si quiere retirar sus cosas o sus animales, pídalo a través del juzgado’», concluyó la animadora.

Paulina Nin y sus tatuajes

Por otro lado, Paulina Nin dio a conocer que tiene 22 tatuajes, cada uno de ellos con su significado. Entre ellos tiene uno de ángeles de Botticelli como homenaje a su fallecida madre, una frase en su muslo y otra en su antebrazo.

«El primero me lo hice a los 39, ya estaba trabajando en este canal. Casi se murieron, en esa época este canal era casi una sucursal de la catedral», recordó. Además, confesó que cubrió todas las cicatrices de sus operaciones con tatuajes de frases en maorí.