Iván Arenas y sus confesiones cochinonas: «Siempre he sido de andar en pelota»

Durante su participación en Juego Textual, Iván Arenas no dudó en contar la firme sobre su vida sexual y otros temas de su carrera.

Iván Arenas Juego Textual (1)
Canal 13

La noche de este martes, Iván Arenas estuvo invitado a ‘Juego Textual’, donde habló no solo sobre su extensa carrera en el mundo de la televisión, sino que también sobre su vida personal y las divertidas anécdotas que ha vivido durante los años.

Es en este contexto que, el comunicador confirmó que duerme desnudo. “En pelota en invierno y verano. Es muy raro que me ponga un calzoncillo. Siempre he sido de andar en pelota. Mi mujer también duerme desnuda la mayoría de las veces, dormimos en cucharita”, confesó.

También reveló que una vez cuando joven aprovechó un viaje a Estados Unidos para ver a su hermano y se sorprendió tanto con las sex shops que siempre aprovechó de comprar cosas allá, desde artículos sexuales hasta películas porno. “Yo recomiendo estos juguetes. Mientras más elementos tengas, más fantasías tengas, o te tienten o te guste, bienvenido. A una película pornográfica no la veo mal, es un incentivo más”, sostuvo.

Consultado por el lugar más exótico donde ha tenido sexo, Iván Arenas contó que una vez llevó a una polola a una bodega de costura que su papá le construyó a su mamá afuera de la casa, pero que ahí no había cama ni nada y decidió hacerlo sobre una tabla de planchar, con la mala suerte de que ésta se cerró sobre la joven. “Fue una desesperación, la pobre niña metida entre los fierros”, recordó.

Iván Arenas y la particular forma en la que conoció a su pareja

Por otro lado, reveló cómo es que conoció a su amorcito. Todo partió porque un amigo suyo instaló un salón de eventos en un subterráneo de su casa, y, celebrando un cumpleaños ahí, divisó a Patricia, pero en la oscuridad del lugar solo divisó su trasero. “Averigüé de quién era el poto y me dieron el teléfono del poto”, dijo. Una semana después la invitó a un matrimonio.

Una dificultad para que se convirtieran en pareja fue que ella tenía un hijo de seis años, pero él no quería ser padre nuevamente, tras haber tenido dos hijos mucho mayores. “Entonces yo pensé: voy a conocer al cabro chico. Si me cae bien, sí. Si es pesado, chao con toda la cuestión, y no parte la relación”, contó. Finalmente, se simpatizaron con el joven, ahora de 18 años.

Sobre su vida familiar, Iván Arenas dice estar en contacto con sus dos hijos biológicos y su hijo adoptivo, y que tiene tres nietos. “Soy abuelo de ir a ver, no que me vengan a ver. No los saco a pasear, soy de casa. Les cuento cosas de la vida, anécdotas, curiosidades. Con mis hijos también, toda la vida contando cosas raras de animales”, indicó.