Diputados UDI piden que investiguen el aire en las bolsas de papitas

Los parlamentarios Cristhian Moreira y Enrique van Rysselberghe envían un oficio al Sernac para que investiguen el espacio en los envases.

Papas
getty images

Los parlamentarios Cristhian Moreira y Enrique van Rysselberghe solicitaron al Servicio Nacional del Consumidor (Sernac) que se investiguen la cantidad de gramos que son especificados en el envase de los productos de papas fritas que son distribuidos en nuestro país; análisis que será realizado por los grandes espacios que contienen los envoltorios.

El diputado Moreira conversó con 24 horas y señaló que “estamos pidiendo al Sernac que haga una investigación en relación a la cantidad que traen los productos que se venden en el comercio”.

«A veces puedes comprar un producto envasado y te está señalando la etiqueta una cantidad de gramaje que no muchas veces es tal«, argumentó el representante del distrito 13 en el congreso.

El oficio fue presentado el 27 de diciembre y en él se detallan las diferentes razones que tienen Moreira y van Rysselberghe. Por ejemplo, «el tamaño del empaque es un factor importante en la decisión de compra del consumidor, pues afecta la percepción que este pueda tener respecto a la cantidad o contenido neto del producto«, detalló el documento.

«Solicito realizar un estudio sobre los empaques de alimentos que se comercializan en el mercado nacional, tales como papas fritas; galletas y otros snacks, a fin de verificar si estos
contienen o no la cantidad de producto indicada en el envase o bolsa; en relación al aire que traen en su interior; y cómo esta situación podría inducir al error en la decisión de compra o afectar otros derechos del consumidor», concluyó el artículo.

La explicación del aire en la bolsa de papas fritas

Primero que todo, ese aire del que siempre regañamos y que los diputados oficiaron al Sernac es nitrógeno; elemento químico que permite conservar las papitas. Este aire atmosférico que debido a su composición faculta la mantención de los productos para que no se vuelvan rancios; que por supuesto uno no quiere eso para su paladar.